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¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?

 

“DOMINGO “LAETARE” DE CUARESMA” 

Mar 14/2010

Maruchi R. de Elmúdesi

MFC-IDEFA
melmudesi@hotmail.com

 

Hoy se celebra el IV domingo de Cuaresma, llamado en latín Domingo “Laetare”, es decir, “alégrate”, por la proximidad de la Pascua. En este domingo, los discípulos misioneros de comunión frecuente saben que han de dejar todo para buscar la voluntad de Dios con los suyos y con el mundo. 

S.S. Benedicto XVI nos dice: “La Eucaristía es la fuente de la alegría cristiana. Hoy la liturgia nos invita a alegrarnos porque se acerca la Pascua, el día de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte”. Nos recuerda también cuando Jesús nos dejó el mandamiento del amor y cómo este solamente puede ser vivido “permaneciendo unidos a El, como sarmientos a la vid”. Cuando, por lo tanto, nos alimentamos con fe de su Cuerpo y de su Sangre, su amor pasa a nosotros y nos hace capaces a nuestra vez de dar la vida por los hermanos. De aquí brota la alegría cristiana, la alegría del amor.


San Pablo nos dice hoy, que el que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo viene de Dios que nos reconcilió por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. No podemos pues, volver a la época del ojo por ojo, tan común hoy de nuevo en nuestra sociedad.


El Evangelio nos habla de la parábola del hijo pródigo, “donde nos dice que el padre le dio al hijo todo lo que éste le pidió, sabiendo que el muchacho era incapaz de administrarlo. No podía hacer hada más que esperar que su hijo finalmente regresara a casa y aceptara la seguridad paterna. El padre no le impuso al hijo sus propios planes, sino que le dio libertad para que éste aprendiera por sí solo; y cuando el joven finalmente regresó, encontrándose en la pobreza y habiendo vivido en condiciones mucho peores que los empleados de su padre, eso fue lo que sucedió. El hijo comprendió finalmente que cuando se alejó del ámbito de la protección paterna terminó por caer en los pozos más profundos de deshonra, peligro y abandono”.


¡Qué difícil es hoy educar a nuestros hijos en la libertad! ¡Y qué importante es que lo sepamos hacer!
Muchas veces sabemos, que lo que nuestros hijos nos piden, no les conviene, y nos cuesta aceptar que ellos no entiendan nuestros argumentos. Es entonces, cuando después de explicarles el porqué de nuestra negativa, que debemos dejarles tomar sus propias decisiones, si es que tienen la edad suficiente para asumir sus propias responsabilidades. Lo que sucede hoy, es que los padres permiten a sus hijos tomar sus propias decisiones sin tener la edad para eso. A la larga, sabemos que se arrepentirán. Sin embargo, lo importante es que ellos sepan que los queremos y que estamos dispuestos a recibirles con los brazos abiertos. Y pedir al Señor que el error que cometan no resulte demasiado doloroso para ambas partes.


Esta parábola del Hijo Pródigo es la parábola por excelencia del perdón y la misericordia del Dios Padre. Aquí es donde contemplamos la gratuidad del amor de Dios y es por eso que no entendemos nada. ¡Nos resulta tan difícil! Y es que sin la gracia de Dios recibida en el Sacramento de la Eucaristía, no podemos hacer nada. Por eso es tan importante este tiempo de Cuaresma, para aprovechar y aumentar nuestra oración, nuestro ayuno y penitencia, de modo que vayamos creciendo poco a poco en ese Amor que debemos reciprocar al Señor, y a nosotros mismos.


¡Señor que permanezcamos en Tu Amor y comprendamos que cada vez que nos separamos de Ti perdemos la oportunidad de ser felices!


No hagamos esperar al Señor. Él lo único que desea es nuestra felicidad. ¡Pero que duros de corazón resultamos a veces! ¡Cuantos sufrimientos debemos tener para comprender que estamos en el camino equivocado! Repitamos con el Salmo: “Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. Contémplenlo y quedarán radiantes, y no se avergonzarán. Si el afligido invoca al Señor, El lo escucha y lo salva de sus angustias.” ¡Que el Señor nos bendiga y a todas nuestras familias! Amén


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