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¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?

 

 

"TENGAN ENTRE USTEDES LOS SENTIMIENTOS PROPIOS DE CRISTO JESUS"

 

Maruchi R. de Elmúdesi
MFC-IDEFA
melmudesi@hotmail.com

Durante toda esta semana hemos estado escuchando las lecturas de las Sagradas Escrituras, que tienen que ver con la “obligación” de los discípulos del Señor, de llevar el Mensaje de Salvación y de ponerlo en práctica. Es decir, ser coherentes con lo que se cree. Y vivir conforme a la ley del amor y de la esperanza.
Vemos a personajes como Ciro Rey de Persia, que acepta lo anunciado por el profeta Jeremías y se motiva y manda a reconstruir el Templo de Jerusalén con la ayuda de los propios judíos; y como en los Salmos, toda esta semana, se invita a proclamar la Gloria de Dios.
Ayer celebrábamos la fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes, la Santa Patrona del Pueblo Dominicano, la que aboga continuamente por la libertad de los cautivos.
“He visto la cautividad de mis hijos y les he roto las cadenas”, decía el Salmo 125, que cantamos ayer. Y es que el Señor ha sido nuestro gran liberador, y su Santa Madre ha intercedido siempre por nosotros a cada momento de nuestra historia dominicana. Pidamos a la Madre del Señor permanecer al lado de su pueblo, que tanto la quiere y respeta, por lo siglos de los siglos, ayudándonos en todas las vicisitudes que se presenten, Amén.
Hoy el Señor nos dice en la primera lectura: “Cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.
(Profecía de Ezequiel 18, 25-28)
¿Qué es lo que está impidiendo que los malvados cambien su vida? ¿Estamos siendo buenos catequistas? ¿Estamos dando buen ejemplo con nuestras actuaciones?
La situación que estamos viviendo tiene sus raíces en el corazón del hombre. Del hombre que no teme al Señor ni sigue sus caminos. Del hombre que no lo tiene como su único Dios y Salvador. Pero también, del testimonio de los que nos llamamos “cristianos”.
Hoy San Pablo en su carta a los Filipenses, nos pide que no debemos obrar “por rivalidad, ni por ostentación”, que debemos dejarnos guiar por la humildad. No debemos encerrarnos en nuestros intereses sino buscar el interés de los demás. “¡Tened los sentimientos propios de Cristo Jesús! El, a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Por eso, Dios lo levantó sobre todo y le concedió el “nombre sobre todo nombre”, de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es el Señor para Gloria de Dios Padre.”
¡Cuánta necesidad tenemos de reconocernos necesitados de la misericordia del Señor que nos ama demasiado y no toma en cuenta nuestras culpas y debilidades!
Recordemos que El nos dijo: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “misericordia quiero y no sacrificios”, que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. (Mt 9, 9-13)

Hoy deseo pedir al Señor bendiciones para esta columna, “¿Quien está educando al Pueblo?”, que el pasado jueves 22, cumplió 18 años de haber comenzado a publicarse ininterrumpidamente, para la gloria de Dios. Ojalá haya podido ayudar en algo, a todos aquellos que desean seguir al Señor en las alegrías y en las penas, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de nuestra vida, como nos dicen cuando recibimos el sacramento del Matrimonio, y que parece que a muchos se les ha olvidado. “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas; haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando”. (Salmo 24)


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