¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?
"¿QUE CELEBRAMOS EL DIA LATINOAMERICANO DEL MFC?"
Maruchi R. de Elmúdesi
MFC-IDEFA
melmudesi@hotmail.com
El año 1983, en la Asamblea Latinoamericana del MFC celebrada en Guadalajara, Méjico (en la que estuvimos presentes), se acordó que en todos los países integrantes del MFC-LA, se celebrara “EL DÍA LATINOAMERICANO DEL MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO” el primer domingo de octubre de cada año con el objetivo de testimoniar la unidad de la familia emefecista. “Para que dicha UNIDAD tuviese una efectiva realidad, no podría sino hacerse de la manera que el Señor nos enseñó: Con la oración que nos hermana cuando nos dirigimos al Padre; con una convivencia familiar, programando actividades entre las familias e integrando a dicho festejo familias amigas para que así la comunidad pueda conocer de cerca las actividades del MFC; demostrando a través del testimonio de la ACCIÓN, lo que un movimiento integrado por familias puede hacer por las otras familias, pues evangelizándose así misma pueden evangelizar a otras; programando actividades de promoción a la comunidad donde el MFC está trabajando, a fin de que conozcan su carisma y realizaciones y a la vez involucren a las familias que no los conozcan para celebrar una acción común”.
En este año se pudiera insistir en la responsabilidad que tienen las familias cristianas de educar a sus hijos en una verdadera sexualidad en el sentido evangélico de la misma. Dado al aumento del embarazo en la adolescencia, según estadísticas que hemos vuelto a leer en los periódicos. “92 de cada mil mujeres embarazadas son adolescentes de 15 a 19 años, cifra que coloca al país entre las cinco naciones de la región con más alto índice en este renglón”.
Hay cantidad de material para formarse en el correcto significado de la sexualidad humana, como son: la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (Nos. 36 y 37), la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II en los Nos. 47, 48, 49, 50, 51, 52, sobre la Dignidad del Matrimonio y de la Familia; la maravillosa Encíclica de Paulo VI “Humanae Vitae”, donde se nos alerta sobre las graves consecuencias de los métodos artificiales de regulación de la natalidad, lo que hemos observado al pasar los años y contemplar en que se ha convertido nuestra sociedad, con el aumento de la infidelidad conyugal y la degradación general de la moralidad. “No se necesita mucha experiencia para conocer la debilidad humana y para comprender que los hombres, especialmente los jóvenes, tan vulnerables en este punto, tienen necesidad de aliento para ser fieles a la ley moral y no se les debe ofrecer cualquier medio fácil para burlar su observancia”. (No. 17) Como podemos ver fue una Encíclica profética, que muchos la echaron a un lado por considerar sus principios doctrinales difícil de cumplir.
Incluso en el Documento de Aparecida, del año 2007, se insiste en “promover la educación integral de los miembros de la familia que están es situaciones difíciles, incluyendo la dimensión del amor y la sexualidad.” (No. 437)
En el MFC las familias tienen la oportunidad de reflexionar cada día en todos estos temas y poder cambiar nuestras vidas y evitar tantas malas experiencias, que con una buena formación se lograría. Es un proceso de superación personal, conyugal y familiar, en el que se necesita el estudio, pilar de nuestra formación donde descubrimos la importancia de la solidaridad, la vida en equipo, y la hospitalidad, elementos importantes de la vida del cristiano, que ayuda a mejorar la sociedad que nos rodea, haciendo mejores familias que sean fermentos para lograr la civilización del amor que tanto necesitamos.
Vamos a orar hoy por la familia emefecista, por todos los hermanos y por nuestra comunidad y País. Para que nuestras familias sean lugares de encuentro de paz, y de erradicación de tanta violencia. Vamos a “presentar nuestras peticiones a Dios, y la Paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús…todo lo que es virtud o mérito, tenerlo en cuenta. Y lo que aprendiste, recibiste, oíste, viste en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la Paz estará con nosotros.” Amén (Carta de Pablo a los Filipenses 4, 6-9)
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