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Somos un movimiento de laicos
organizados en una Red Latinoamericana
de la Iglesia Católica.
México y el Caribe: Fray Junípero Serra

Países Bolivarianos: Fray Martín de Porres

Países del Cono Sur: Santa Rosa de Lima

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¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?
"AQUI ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD"
Salmo 39
Maruchi R. de Elmúdesi
MFC-IDEFA
melmudesi@hotmail.com
Nuevo Año Litúrgico. Nuevos propósitos. Cambio de vida. Retomar lo bueno, desechar lo malo. Tratar de hacer el bien siempre. Querer hacer Tu Voluntad, Señor, a pesar de todos los obstáculos que se nos presenten.
¿Y qué es lo que vemos? Se ha abierto la Caja de Pandora. Se han escapado los males. Y no queremos darnos cuenta. Nos hacemos los ciegos. Porque no queremos ver. Porque duele. No nos gusta ver la verdad cuando nos pisa los talones. No puede ser que todos tengamos cola para que nos pisen. ¿Por eso callamos? O, es que tenemos miedo de perder nuestros privilegios, aún en contra de la mayoría del pobre y sufrido pueblo dominicano.
¿Por qué seremos tan poco solidarios con los demás? ¿Por qué no hacemos nada para remediar el mal que hemos causado con nuestra apatía y conformismo, o falta de compromiso o de responsabilidad como Hijos de Dios y hermanos de todos los hombres?
¡Qué difícil es hacer Tu Voluntad, Señor!
¿Qué quieres de mí, aquí y ahora?
Lo primero que me viene a la mente es que haga algo para adecentar la justicia.
¿Y cómo se hace esto? Una golondrina no hace el verano. Si no hay un propósito nacional, socio-político, es muy poco lo que se puede hacer.
Si los jueces son productos de familias funcionales, integrales, con un claro concepto del bien y del mal, responsables del respeto ajeno, y de lo que es justicia, se pudiera comenzar el año con buen pie. Si son “mercaderes del templo”, es inútil siquiera intentarlo.
Estamos estrenando una nueva Suprema Corte de Justicia. ¿Serán los nuevos jueces hijos de familias funcionales e integrales, con un sentido correcto de la justicia, aún en contra de sus propios intereses?
Si todos ponemos de nuestra parte, y luchamos contra la corrupción desde nuestro propio “hábitat”, desde nuestros puestos de trabajo, de una manera continua, pudiéramos verdaderamente cambiar nuestra sociedad, la que ha sido permeada con tanta permisividad. Con tanto “laissez faire”. Y es que es tan difícil llegar arriba por el propio esfuerzo y a las buenas y con honradez y lealtad, que nos hacemos de la vista gorda frente a todo aquello que nos pudiera impedir llegar a la meta, no importa cómo sea, ni arrastrando a quien. Nos llevamos todo por delante, porque solamente lo que vemos es nuestro propio interés, y nuestra “superación”.
¡Que poco sentido del “bien común” tenemos!
Nos hemos apartado de la Voluntad de Dios, y hemos decidido guiarnos por nuestro propio estilo. Somos simplemente la causa y víctima de lo que hacemos, como nos dice el Concilio Vat. II en su Constitución “Gaudium et Spes”, en el No. 8 y 9: “Entre tanto, se afianza la convicción de que el género humano puede y debe no sólo perfeccionar su dominio sobre las cosas creadas, sino que le corresponde además establecer un orden político, económico y social que está más al servicio del hombre y permita a cada uno y a cada grupo afirmar y cultivar su propia dignidad. De aquí las instantes reivindicaciones económicas de muchísimos, que tienen viva la conciencia de que la carencia de bienes que sufren se debe a la injusticia o a la no equitativa distribución.”
Vamos pues, en este año de hacer el propósito de construir un país nuevo, donde al mal se le llame mal y al bien se le diga bien. Vamos a dejar de mentirnos a nosotros mismos, y permitir que el Señor nos abra los ojos y los oídos y nos de la fuerza para denunciar las injusticias, y anunciar que el Reino de Dios, ha llegado a nuestras familias para que eduquemos en el amor, la justicia y la paz. Amen!
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