 |
Somos un movimiento de laicos
organizados en una Red Latinoamericana
de la Iglesia Católica.
México y el Caribe: Fray Junípero Serra

Países Bolivarianos: Fray Martín de Porres

Países del Cono Sur: Santa Rosa de Lima

|
¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?
EL QUE AMA GUARDARA MI PALABRA
May 09/2010
Maruchi R. de Elmúdesi
MFC-IDEFA
melmudesi@hotmail.com
…Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.” (Juan 14, 23)
Sexto Domingo de Pascua. Durante toda esta semana, hemos estado oyendo hablar de la gran alegría de los Hijos de Dios, por saber que Dios nos ama y ¡cómo nos ama! Y ha sido el Señor Jesús quien nos lo ha enseñado. El “Dios castigador” del Antiguo Testamento, ha pasado. Jesús nos ha abierto los ojos al Padre Bueno, al Padre Misericordioso, al Padre cariñoso, al ABBA Padre. Y es por eso que tenemos que estar alegres. ¡Que la alegría inunde nuestro ser y haga a los demás partícipes de esa misma alegría!
El Dios con nosotros, al que tenemos que conocer para amarlo como El nos ama, nos ha sido presentado por su Hijo Jesús, el que vino a hacernos partícipes de su Vida Divina. ¡Que gran tesoro tenemos en nuestro corazón y qué pena que aún no lo reconocemos! ¿Qué tendremos que hacer para darnos cuenta de esta gran victoria? ¡Que gran responsabilidad tenemos los cristianos hoy de reflejar al mundo, esa alegría que debe reinar en nuestros corazones!
En estos momentos que nos ha tocado vivir, la sociedad ha caído como en un letargo, en una tristeza colectiva, por la avalancha de violencia que nos arropa. ¿Qué estamos haciendo las familias cristianas ante esta situación? ¿Cómo estamos contrarrestando esta tristeza a la alegría de sabernos hijos de un mismo Padre, que vela por todos?
El Señor nos ha regalado también la Paz, que solamente El nos puede dar. Y nos manda a que no tiemble nuestro corazón ni se acobarde, porque El siempre permanecerá junto a nosotros. Entonces, ¿por qué esa apatía ¿Por qué no ponemos todos de nuestra parte, para controlar la violencia, que simplemente es causada por las tantas injusticias, y falta de respeto hacía las demás personas, y la falta de amor a nuestros semejantes?
Mientras no instauremos una sociedad que vele por los más necesitados de la fortuna, facilitándoles las necesidades básicas de alimentación, salud y educación, va a ser imposible lograr la paz en nuestro pueblo. No podemos seguir otorgando tantos privilegios a personas que no tienen por qué estar arrebatándoles lo que le pertenece al pueblo, por naturaleza. Debemos educar para la paz, dentro de nuestras familias, primero y desde las escuelas y colegios después, pero, una paz en justicia y en verdad.
Desde tiempos inmemoriales existe una situación que genera corrupción e injusticia y tenemos miedo de “ponerle el cascabel al gato”. La injusticia es abuso, y el abuso es el uso indebido o excesivo de las cosas. Es también desorden y atropello. Abuso de autoridad, acto del funcionario que excede su derecho. Mal uso que hace uno de la confianza depositada en ellos. ¿No será por esto que muchos se están convirtiendo en seres a los que no les importa ya nada. Jóvenes a los que les tiene sin cuidado lo que le suceda a la Patria. Ya los tiempos de soñar y vivir ideales parece que pasaron a la historia. Debemos retomar el diálogo armonioso para aclarar situaciones. Reconocer que el hombre es primero que las cosas, y lo que le sucede a éste es mi prioridad. El bien común debe de ser mi prioridad. El servicio al otro es mi prioridad. Solamente así controlaremos la violencia. Lo demás será un “show” bien montado como a los que estamos acostumbrados cuando queremos desviar la visión hacía otras cosas. La sociedad está así porque hemos perdido el sentido de la vida. Nuestras familias parecen que han perdido su brújula. Cada cual anda por su lado buscando el placer fuera de donde debería encontrarlo: en los seres queridos a los que se comprometieron una vez respetar. ¡Debemos despertar! “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida,” nos dice el Señor. ¡Escuchémosle!
Volver . |