¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?
ENVÍA SEÑOR TU ESPÍRITU, Y RENUEVA LA FAZ DE LA TIERRA, ALELUYA (Salmo
103)
Maruchi
R. de Elmúdesi
Hoy
celebramos la Fiesta de Pentecostés: Originariamente fiesta de la
cosecha. Pentecostés (o fiesta de las semanas, cincuenta días después de
la Pascua, de ahí su nombre griego de Pentecostés) pasó a Israel a
conmemorar la alianza del Sinaí (Ex 19, 1-6 y Ex 23, 16 así como 34.
22). Marcado por la misma manifestación ignea (producido por la acción
del fuego) de la presencia divina, el primer Pentecostés cristiano será
el día de la venida del Espíritu, consagrando la Iglesia como nuevo
Pueblo de Dios e inaugurando su expansión misionera.
Para los
judíos, Pentecostés conmemora el don de la Ley en el Sinaí. Para los
cristianos significa el don del Espíritu. El acontecimiento innovador
que fundamenta al Nueva Alianza que alcanza virtualmente a toda la
humanidad. Rompe las barreras de lenguas y de cultura.
Pentecostés,
día en que derrama el Señor Su Espíritu, como lo había prometido el día
de la Ascensión a los cielos. Y esa promesa fue cumplida: “…Yo les digo
la verdad: Les conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a
ustedes el Paráclito: pero si me voy, se lo enviaré y cuando él venga,
el Espíritu de la Verdad les guiará hasta la verdad completa…” (Jn 16,
7-15) Pentecostés, Fiesta del Espíritu Santo. Y ¿Quién es el Espíritu
Santo?
San Pablo nos
dice en su Primera Carta a los Corintios: “A todos se nos dio a beber de
ese mismo Espíritu… A cada cual se le otorga la manifestación del
Espíritu para provecho común. Porque a uno se le da por el Espíritu,
dones, distribuyéndolos a cada uno en particular según Su
Voluntad…Porque en un solo Espíritu hemos sido bautizados, para no
formar más que un cuerpo, judíos, griegos, esclavos y libres”. (1 Cor
12, 12) Es el Espíritu Santo el Consejero, el Defensor, la Tercera
Persona de la Santísima Trinidad, quien nos ayuda a ser Testigos del
Amor de Dios en el mundo.
Pero antes
tenemos que dar el sí. Recordemos que el Señor respeta nuestra libertad
y no irrumpe en nuestra vida sin que se lo permitamos. El Señor nos
invita también hoy a convertirnos, a coger ese Espíritu que “hará surgir
un pueblo renovado constituido por hombres libres conscientes de su
dignidad y capaces de forjar una historia verdaderamente humana”.
(Documento de Santo Domingo, No. 24)
Pero, hoy
como último domingo del mes de mayo, celebramos también en nuestro País,
el Día de las Madres, y es un día para reflexionar en ¿Cuál es el modelo
de madre que queremos transmitir a las nuevas generaciones? ¿Serán las
madres capaces de “forjar una historia verdaderamente humana”?
¿Somos las
madres, las educadoras de nuestros hijos, o lo son los medios de
comunicación social?
En estos días
el Arzobispo de Santiago, Monseñor De la Rosa y Carpio, expresaba, que
muchos hogares forman escuelas del fraude. Y es que la familia es el
lugar “donde nacen los ciudadanos, y éstos encuentran en ella, la
primera escuela de virtudes sociales, que son el alma de la vida y del
desarrollo de la sociedad misma”. (F. C. No.42) Si los padres no son un
dechado de virtudes, ¿Qué es lo que van a transmitir a sus hijos?
Estamos
contemplando un gran vacío en nuestra sociedad en cuanto a valores se
refieren. Tantos matrimonios desbaratados por nimiedades, tantos hogares
con hijos huérfanos de padres vivos.
¿Tienen
nuestras madres fuerza suficiente para arrastrar a los hijos en contra
de la corriente de relativismo, hedonismo y consumismo, o es poco lo que
pueden hacer frente a tanta propaganda?
¿Se habrán
quedado nuestras madres solas a la hora de educar a sus hijos? ¿Son los
padres “una ayuda adecuada”, o son simplemente proveedores en un sentido
estrictamente material?
¿Es la
familia cristiana, fecunda y educadora, un valor transmisible en nuestra
sociedad de hoy? ¿Qué testimonio de vida estamos dando las familias
cristianas al mundo en estos momentos?
Los
testimonios revelan un vacío social respecto a la responsabilidad de
ofrecer educación sexual a los adolescentes. No nos hemos preparado para
ser los mejores padres de los que nuestros hijos puedan sentirse
orgullosos. ¿Cuál es el ejemplo que les estamos dando?
Necesitamos
de madres llenas del Espíritu, que sean capaces de construir un mundo de
amor, de paz, siendo las verdaderas educadoras de sus hijos junto a
aquellos que han elegido para formar hogares santos. Que El Espíritu de
la Verdad, transforme nuestros corazones y nos de la fuerza renovadora
para que nuestros temores, tristezas y debilidades se conviertan en una
decisión valiente de vivir con coherencia y de predicar el Evangelio a
nuestras familias, Hoy y Siempre. ¡Aleluya!
¡Feliz Día de
las Madres! Y que la Virgen Santísima sea el mejor ejemplo a seguir,
como madre y esposa, Amén.
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