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¿QUIÉN ESTÁ EDUCANDO AL PUEBLO?

... ANDABAN COMO OVEJAS SIN PASTOR

 Maruchi R. de Elmúdesi

Esta frase en labios de Jesús en el Evangelio de hoy, nos trae a la mente, todo lo que está sucediendo en el momento actual, en cuanto a la confusión de tantos jóvenes frente a tanto relativismo. Los padres incluso no saben cómo educar a los hijos, porque el ambiente es tan fuerte que los deja atrás continuamente, y a veces, hasta sin saber que decir. En muchos colegios tampoco están claros, y los maestros no se preparan bien para poder hablar e informar de la diferencia que hay entre lo correcto y lo incorrecto. Mucha gente escribiendo y hablando a través de los medios de comunicación simplemente desde su orbita personal, sin investigar bien donde está la verdad. 

La Verdad, siempre ha sido la preocupación de la humanidad, desde tiempos inmemoriales. Recordemos la pregunta que le hizo Pilato a Jesús cuando lo llevaron para ser juzgado: “¿Qué es eso de “verdad”? (Jn 18, 38)

Jesús le había dicho: “Yo he venido para dar testimonio en favor de la Verdad”. (Jn 18, 37)

Y es que Jesús es nuestra Verdad. Y debemos enseñar a nuestros hijos esa Verdad. Ese es nuestro parámetro. Ese es nuestro paradigma. Lo demás son tonterías. Pero ante todo, debemos tener conciencia y conocimiento de esa Verdad que es Jesús: “La Caridad en la verdad, de la que Jesucristo se ha hecho testigo con su vida terrenal y, sobre todo, con su muerte y resurrección, es la principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad”. (Encíclica “Caridad en la Verdad” de S.S. Benedicto XVI)

Nadie da lo que no tiene. Y hoy más que nunca el mundo nos está exigiendo que demos respuestas claras y precisas, como lo ha hecho El Papa en estos momentos. Y es que solamente con una experiencia personal con Jesús y Su Palabra, podremos dar una explicación acorde a lo que se nos pregunta. Nuestro testimonio de vida es pues muy importante, para la evangelización de nuestra juventud.

En la Primera lectura de hoy tomada del Profeta Jeremías, vemos a Dios Padre, cuestionando la actitud de los “pastores de su rebaño”. El insiste en que debemos tener alma de pastores, para continuamente “pastorear nuestras ovejas”. No podemos dejar de involucrarnos en la misión de pastoreo, y hacernos de la vista gorda como se dice vulgarmente, para que cada cual vaya por su lado y se dispersen. Y ¡que mayor misión que la de las familias en relación a la educación en la fe de sus hijos!

Acabamos de terminar un Curso de Preparación al Matrimonio-Sacramento, de los que ofrece el Movimiento Familiar Cristiano 11 meses al año, y vimos con tristeza que muchos se casan por la Iglesia,  sin tener ni idea de lo que significa un Sacramento como el Matrimonio. El mundo parece que es el que tiene la última palabra. Se ha dispersado la Verdad, por sueños de sirena con aires de post-modernidad. Sin embargo, lo bueno es que, cuando las parejas terminan el curso, se dan cuenta de lo que verdaderamente tiene Valor en el Matrimonio. Y que solamente “Deben casarse en El Señor”, los que tienen fe en el Sacramento, y una gran vocación de servicio para la comunicación, para la convivencia y para la cooperación; los que tienen una gran capacidad de dar y de recibir, poniendo los bienes en común para beneficio de la pareja y la comunidad que van a formar, ya que el Matrimonio-Sacramento deja de ser un simple contrato para convertirse en una Alianza, para toda la vida. Por eso se les dice que no se deben de casar con cualquier persona. La pareja “debe de estar abiertos a lo más grande: La propia fe y la fe del otro: Independiente de mi creencia, se trata de cómo vivo mi fe y que significa para mí. Aunque mi pareja no sea creyente o la religión le sea indiferente, no puedo excluir mi propia fe”. (Tomado de “La Aventura de la Vida”)

El matrimonio-Sacramento es una empresa muy importante para saber con quien se comparte. Nadie comienza una empresa con un socio que desconoce, ni tiene idea de su trayectoria en su vida empresarial. ¡Cuánto más para una empresa, que involucra no solo la vida sino los sentimientos de la pareja, y los hijos por venir!

Si los jóvenes fueran educados por sus familias en una verdadera preparación remota y próxima para el matrimonio, viviendo en el Amor, no estuviéramos contemplando tantos divorcios, ni tantas familias destruidas, ni tantos niños sin padres, ni tantas angustias. Pero, nuestra juventud continúa dispersa, porque sus “pastores” se han olvidado de ellos.

Damos gracias a Dios y a Su Hijo Jesucristo, por habernos dado la oportunidad de involucrarnos en estos Cursos tan edificantes, y que muchas veces son más que una simple Preparación Inmediata al Matrimonio-Sacramento, como lo pedía en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio, Juan Pablo II. ¡Señor Jesús, ayúdanos a ser siempre pastores de nuestro rebaño. A no desatender ni a nuestros hijos ni nietos, para que no estén dispersos, por andar como ovejas sin pastor. Amén 


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