INFORME SOBRE EL II CONGRESO DE LAICOS Y NUEVAS COMUNIDADES
EfectuAdo del 28 de febrero al 2 de marzo de 2008, en el CELAM, en la ciudad de Bogota de Santa Fe, Colombia.
Número de participantes en el congreso 103 personas de 19 países de Latinoamerica.
De ellos 37 obispos y el resto miembros de 36 movimientos.
Por el Movimiento Familiar Cristiano en Latinoamerica:
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Rosalinda y Jorge Carrillo, Presidentes Latinoamericanos MFC
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Pbro. Guillermo Muñiz Vargas, Sacerdote asistente MFC-La.
El desarrollo del Congreso se llevó a cabo con la dinámica siguiente: un tema, seguido de talleres de análisis, reflexión y aportación de sus integrantes, para finalizar en un pleno por cada tema tocado. En este informe reducido expondremos ideas sueltas tocadas en los mismos.
Mensaje de SS Bendicto XVI
1. La riqueza de la Iglesia por la diversidad de Carismas.
2. La madurez Cristiana y Eclesial mantienen viva la Esperanza.
3. El discípulo el que se sabe amado de Dios, se sabe convocado para que lo siga, se siente elegido y el hombre responde con libertad.
4.Los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades están llamadas a contribuir con generosidad a la misión evangelizadora de la Iglesia en esta época de la historia, con la riqueza de sus experiencias de fe y la variedad de sus métodos e itinerarios educativos y apostólicos, y siempre en espíritu de comunión. En efecto, su fidelidad y plena comunión con el Sucesor de Pedro y con los propios Pastores, su inserción franca en el entramado de las Iglesias particulares y su colaboración leal con las fuerzas vivas de las comunidades cristianas, serán la mejor muestra de que son un don del Espíritu para el «bien común» de todo el Pueblo de Dios en nuestro tiempo. Así lo expresaba el Papa dirigiéndose a estas nuevas realidades eclesiales: «El Espíritu es multiforme en sus dones [...]. Pero en él, la multiplicidad y la unidad van juntas [...]. Él quiere vuestra multiformidad y os quiere para el único cuerpo» (A los Movimientos eclesiales y nuevas comunidades, 3 junio 2006).
Tematica General: “El acontecimiento de Aparecida y los movimientos eclesiales”
1er bloque de trabajo
“Los movimientos eclesiales y nuevas comunidades en el acontecimiento y el documentos de Aparecida”
Expositor: Dr. Guzmán M. Carriquiry Lecour
Laico de Uruguay
El nacimiento de nuevos movimientos y el crecimiento de estos son un Don del Espíritu Santo para la iglesia.
Algunos movimientos pueden irse perdiendo por la cultura hostil al cristianismo, es por esto que los movimientos deben confirmar, renovar y revitalizar su carisma, que suscite disipulos nuevos que sepan afontar la situación actual.
Se propone el “Metodo” que nuestro Señor Jesús empleo para lograr el encuentro con sus primeros discipulos, no se comienza a ser cristiano por un gran idea, sino que se requiere el Encuentro con nuestro Señor, recomenzar desde Cristo el metodo del discipulado. Encuentro que ha de quedar como cimiento, crecer en la fidelidad con Cristo.
Vivimos una emergencia educativa, para ello es importante la formación, repensar a fondo la iniciación Cristiana, requerimos una identidad católica más personal y fundamental.
Los movimientos son providenciales, se requiere de metodos, itinerarios para la formación, mediante las diverasa facetas de la catequesis. Las experiencias educativas de los movimientos y nuevas comunidades en estas son importantes ya que son experiencias educativas en la fe actuales. Por esto es importante la pedadogía de los movimientos.
Para crecer es necesario estar en una concreta comunidad cristiana viva, que sea casa y escuela de comunión.
El Carisma compartido suscita, la unidad de las diferentes formas de vida cristiana. En la pluralidad de formas que se viven en la iglesia, solo en comunión se forman y crecen los discípulos y misioneros de Cristo.
La pastoral de conjunto no es una camisa de fuerza para los carismas, es pues importante el trabajo de los movimientos y grupos en su parroquia también.
Es importante desterrar todo antagonismo en la iglesia, el milagro de la unidad es una unidad unica y plural. La iglesia duapulante y los movimientos son las dos caras de la misma moneda.
Los movimientos y nuevas comunidades dan respuesta a las obras de caridad en Latinoamerica, Es interesante seguir con atención la creación y desarrollo de las más diversas obras asistenciales, sociales, educativas, sanitarias, laborales, empresariales, culturales, que movimientos y nuevas comunidades están emprendiendo en muchos lugares de América Latina, como respuestas eficaces y duraderas de la caridad a estas necesidades. Obras de asistencia a niños abandonados, a mujeres solas y a sus crías, a minusválidos, a ancianos pobres, a detenidos en las cárceles; comedores infantiles y populares; obras de recuperación y reconstrucción humana de drogadictos; escuelas, Universidades, residencias universitarias, centros culturales y otros institutos de formación; centros e iniciativas de capacitación laboral, promoción de micro y pequeñas empresas, modalidades de economía de comunión; urbanización y humanización de “favelas”, “mariapolis”, nuevas realidades de convivencia ciudadana...y muchas más aún, van ayudando a recomponer tejidos humanos y sociales desfibrados, como compañía y solidaridad con los pobres y necesitados, en el ejercicio de la libertad y la com-participación para la colaboración en la construcción del bien común de las naciones. “Obras son amores” dice el conocido aforismo. Existe una “caridad de las obras”, decía Juan Pablo II (Novo Millennio Ineunte, n. 50), que no hace más que realizar efectivamente los principios de dignidad de la persona, de subsidiariedad y de solidaridad sobre los que se funda y articula la Doctrina social de la Iglesia.
Sin embargo es importante conotar la notable ausencia de lideres católicos en la politica, universidades, cultura, y otras áreas de la sociedad actual.
Mucho camino positivo se recorrido en estas ultimas decadas por parte de los movimientos y nuevas comunidades.
Urge una una nueva generación de líderes católicos, preparados que respondan a estas nuevas circunstancias históricas, en las que América Latina ha entrado nuevamente en una fase de turbulentas, tensas y críticas transformaciones, y en la se plantean no pocas insidias y desafíos a la tradición católica de nuestros pueblos, urge la gestación de una nueva generación de líderes católicos, en arraigada comunión eclesial, que hagan presente en todos los areópagos de la vida pública de las naciones el anuncio del Evangelio, la fuerza revolucionaria y constructora de la caridad, la inteligencia de problemas, desafíos y caminos a la luz de la Doctrina social de la Iglesia. Urge, sí, formar, acompañar y alentar nuevos protagonistas, porque auténticos discípulos y misioneros, que, con su presencia coherente, competente y valiente se dispongan a generar nuevas formas de vida y a abrir nuevos caminos de convivencia, promotores de justicia, equidad y paz, arriesgando bajo la propia libertad y responsabilidad.
2° Bloque de trabajo
“Presentación del proceso de la Misión Continental”
Monseñor Hector Miguel Cabrejos Vidarte, OFM
Arzobispo de Trujillo, Perú.
1ª ser Pastor pero antes ser pescador, en el pueblo muchos bautizados tienen una religiosidad innata, pero una fe deficiente.
Es necesario salir al encuentro de las familias, las familias requieren sentir la presencia de su Iglesia y por medio de los movimientos que deben de ser un medio.
Es necesario implorar este nuevo Pentecostés en todas las comunidades y movimientos, alentar todas las vocaciones.
La Misión es parte constitutiva de la Iglesia es decir parte de los movimientos y nuevas comunidades, Es pues importante despertar en los miembros de los movimientos estar con Cristo y vivir en Cristo.
Discípulos y Misión son las dos caras de una misma moneda.
Es necesario revitalizar nuestro modo de ser católico, en diálogo con todos los cristianos.
Misión intragentes; criterios a tomar en cuenta: Conversión, Comunión, participación y renovación, esta misión requiere de la participación eclesial.
Evangelizar a las clases dirigentes de nuestros países, a los ateos y en general a los que no conocen a Cristo, la misión tarea de todos y para todos.
Es importante romper esquemas que son caducos.
Es importante que los pastores entiendan el Ser y Hacer del laico en apego a su carisma, manifestar la multiplicidad de los dones y carismas en la iglesia, es importante sumar y sumar.
El 1er encuentro con Jesucristo y la pertenencia eclesial a partir del Kerigma, para pasar de evangelizados a evangelizadores después de su encuentro personal con Cristo.
Se requiere de una iniciación a la vida cristiana permanente, para ello se requiere de un proceso integral, pastoral-kerigmático-humano, permanente.
Adecuación a la propuesta de Cristo, Formación-experiencia-vivencia.
Eucaristía: sin una participación activa en la eucaristía dominical y de las fiestas de guardar, no puede existir una conversión. Buscar la centralidad de la Eucaristia en la vida de la Iglesia.
Comunión: el discípulo en la comunidad tendrá que abrir el corazón a las diferentes diversidades, a aquellos caminos pastorales que no nos parecen aceptables.
Comunicación: No solo es la comunicación verbal, sino el testimonio, “Donde vives Rabí, vengan y lo verán”
Signos y gestos comunes en la misión.
Hacer que las comunidades, organizaciones, asociaciones y movimientos se pongan en estado de misión permanente a fin de llegar hasta los más alejados de la iglesia.
3er Bloque
“El Itinerario Pedagógico en el documento de Aparecida para formar discípulos misioneros en los movimientos eclesiales y nuevas comunidades”
Monseñor Filippo Santoro
Obispo de Petrópolis, Rio de Janeriro, Brasil
El itinerario pedagógico es un aspecto fundamental. Así pues el interlocutor del documento es la realidad eclesial.
No se inicia el ser Cristiano sino por un encuentro con Jesucristo, a todos nos toca recomenzar desde Cristo.
Lo que nos define es el amor recibido del padre, gracias a Cristo y a través del Espíritu Santo.
La Iglesia no crece por proselitismo sino por atracción, así pues los movimientos crecen en la medida en que otras familias ven como se aman los miembros en las familias y con las familias que los integran.
Se trata de renovar, nada de categorías abstractas de izquierda o derecha.
La modalidad de los discípulos de todos los tiempos, es necesaria la dinámica de la atracción, asi pues la belleza del anuncio al discípulo a transformarse y transformar su familia.
La admiración por la persona de Jesús, vaga al inicio, concluye con una entrega total. La fascinación inicial crece con el tiempo, a través de una sabia pedagogía.
La síntesis única del método cristiano se reduce a “Vengan y lo verán”.
El punto de partida de la teología y de la praxis cristiana es el pueblo lleno de fe, que, compuesto por todas las categorías, es conformado en gran parte de pobres. Esta perspectiva inspiró todo el documento de Aparecida que “a partir de los ojos y del corazón de discípulos misioneros” se desarrolla con el método del ver, juzgar y actuar. El ver es el ver de discípulos, el juzgar es el juzgar de personas tocadas por la presencia de Cristo, el actuar es actuar de personas movidas por la presencia del Espíritu. Aparecida recupera el Ver, Juzgar y Actuar, dejado de lado por Santo Domingo, pero la lección de esta Conferencia no es ignorada porque la perspectiva de todo el documento de Aparecida es determinada por la mirada de los discípulos misioneros sobre la realidad.
También para la Iglesia es la invitación a no tener miedo, aún frente a los graves problemas actuales y aún frente al “mediocre pragmatismo” que afecta varias de sus estructuras.
Los movimientos se generaron y viven la experiencia en torno a la Iglesia, que es madre y maestra.
El kerygma no sólo es una etapa, sino el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo. Sin el kerygma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Sólo desde el kerygma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera. Por eso, la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones.
La experiencia de ser amados por Dios, la alegría de ser cristiano, que no es una carga sino un don, la alegría del discípulo y misionero es el resorte de la conversión pastoral, que transfiguran toda la existencia.
La vocación al discipulado misionero es con-vocación a la comunión en su Iglesia. No hay discipulado sin comunión. Ante la tentación, muy presente en la cultura actual, de ser cristianos sin Iglesia y las nuevas búsquedas espirituales individualistas, afirmamos que la fe en Jesucristo nos llegó a través de la comunidad eclesial y ella “nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia Católica." (156). En la propia experiencia de fe está implícita la dimensión comunitaria: "Esto significa que una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta, en la que podamos vivir una experiencia permanente de discipulado y de comunión con los sucesores de los Apóstoles y con el Papa.
María es la gran misionera, continuadora de la misión de su Hijo y formadora de misioneros. Ella, así como dio a luz al Salvador del mundo, trajo el Evangelio a nuestra América. En el acontecimiento guadalupano, presidió, junto al humilde Juan Diego, el Pentecostés que nos abrió a los dones del Espíritu. Desde entonces, son incontables las comunidades que han encontrado en ella la inspiración más cercana para aprender cómo ser discípulos y misioneros de Jesús. Con gozo, constatamos que se ha hecho parte del caminar de cada uno de nuestros pueblos, entrando profundamente en el tejido de su historia y acogiendo los rasgos más nobles y significativos de su gente.
Panel final
Algunas manifestaciones en el panel.
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Secularismo y abandono de la Iglesia católica por cambio a las sectas.
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Los desafíos no sólo son enormes sino distintos a los de otros tiempos.
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Promover la conversión personal y pastoral.
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Hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición como una novedad intelectual y afectiva.
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Formación Kerigmática, integral y permanente.
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Las propuestas para la iniciación cristiana tienen que ser integrales.
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Ser discípulo es un don destinado a crecer es la oportunidad de un crecimiento gradual.
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Sentido de pertenencia de adhesión a Cristo; ser, crecer y permanecer en Él.
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Los movimientos nacen con la marca genética del carisma, ya que el Espíritu Santo los concede de acuerdo a las necesidades de los tiempos.
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Preparar misioneros que sepan vivir el carisma y trasmitir el carisma, que sepan dar razón de su fe.
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Aparecida nos convoca a salir, ir al encuentro de todos los que padecen la ausencia de nuestro Señor Jesucristo.